Este libro tiene que ver con principios e ideas. Buscaâ tal vez presuntuosamenteâidentificar y evaluar algunas de las conclusiones bĂĄsicas que hacemos sobre el crimen, la justicia y de cĂłmo vivimos en sociedad. Intenta esquematizar brevemente cĂłmo llegamos a sacar estas conclusiones y sugiere algunas alternativas. Este esfuerzo trata abstracciones, pero no se pueden limitar a ellas. Tenemos que empezar por entrar lo mĂĄs profundo posible a la experiencia real del crimen y de la justicia. Solo pisando firmemente en la realidad podemos comenzar a entender lo que hacemos, por quĂ© lo hacemos yâcon un poco de suerteâcĂłmo podemos hacerlo diferente. Pero lograr comprender profundamente la experiencia del crimen no es nada fĂĄcil, ni es algo que la mayorĂa de nosotros harĂamos voluntariamente. El confrontar lo que significa victimizar o ser victimizado por otra persona enciende emociones intensas que son comĂșnmente aterrorizantes y que preferirĂamos dejar dormidas. A menos que hayamos experimentado el crimen directamente, nos puede ser difĂcil empatizar realmente con esta realidad. Sin embargo, tenemos que intentarlo, sabiendo que el esfuerzo serĂĄ incompleto y quizĂĄ doloroso. Este libro, entonces, comienza desde este punto.
Este libro tiene que ver con principios e ideas. Buscaâ tal vez presuntuosamenteâidentificar y evaluar algunas de las conclusiones bĂĄsicas que hacemos sobre el crimen, la justicia y de cĂłmo vivimos en sociedad. Intenta esquematizar brevemente cĂłmo llegamos a sacar estas conclusiones y sugiere algunas alternativas. Este esfuerzo trata abstracciones, pero no se pueden limitar a ellas. Tenemos que empezar por entrar lo mĂĄs profundo posible a la experiencia real del crimen y de la justicia. Solo pisando firmemente en la realidad podemos comenzar a entender lo que hacemos, por quĂ© lo hacemos yâcon un poco de suerteâcĂłmo podemos hacerlo diferente. Pero lograr comprender profundamente la experiencia del crimen no es nada fĂĄcil, ni es algo que la mayorĂa de nosotros harĂamos voluntariamente. El confrontar lo que significa victimizar o ser victimizado por otra persona enciende emociones intensas que son comĂșnmente aterrorizantes y que preferirĂamos dejar dormidas. A menos que hayamos experimentado el crimen directamente, nos puede ser difĂcil empatizar realmente con esta realidad. Sin embargo, tenemos que intentarlo, sabiendo que el esfuerzo serĂĄ incompleto y quizĂĄ doloroso. Este libro, entonces, comienza desde este punto.